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Las Palmas
Es este lugar uno de los mejores para admirar el peculiar ambiente del litoral. Un camino pavimentado comunica a Acapetahua con el embarcadero Las Garzas, desde donde las lanchas inician un recorrido a través de los canales bajo el dosel que forman las ramas de los mangles, cuyas enormes raíces sobresalen de la superficie líquida. Los manglares rodean lagunas costeras, por donde se deslizan los lirios, abiertas al mar por las bocabarras. Una fauna riquísima, que incluye mamíferos, reptiles y sobre todo, aves, puebla este paraje. En este lugar se pueden hacer recorridos en lancha, atravezando la abundante vegetación que lo hace propicio para las actividades ecoturísticas y la fotografía. Los recorridos incluyen la barra de Zacapulco, una larga franja arenosa entre el estero y el mar con playas solitarias, donde solamente se escucha el sonido de las olas. Las Palmas y la barra de Zacapulco son lugares accesibles dentro de la demarcación de la reserva ecológica La Encrucijada.
Acacoyagua
Acacoyagua fue asiento de inmigrantes japoneses. Desde aquí se puede llegar a la cascada El Chicol, con dos caídas de agua que forman grandes pozas, rodeadas por una rica vegetación. Para referencias más exactas acudir a los habitantes del poblado.
Reserva El Triunfo
Desde Mapastepec, por un camino de terracería que conduce al Paval (15 kilómetros) y luego por un sendero que requiere condición física, se accede a la reserva El Triunfo. Humedad, bajas temperaturas, una exuberatne vegetación siempre verde y una gran abundancia de helechos, lianas y musgos son algunas características de la selva de niebla.
En su interior, por los senderos reservados para algunos afortunados, se camina entre densas neblinas que hacen pensar en un sitio quimérico. Sobresalen entre las plantas, los extraordinariamente bellos helechos arborescentes y entre los animales, el pabón y el quetzal. El pavón sólo habita en alunos picos muy altos de la Sierra Madre de Chiapas o de los vecinos montes guatemaltecos.
Casi mitológico es el quetzal, una de las aves más bellas del mundo. Mucho más común antiguamente, en la actualidad su hábitat se ha restringido a los más inaccesibles lugares de las sierras de Chiapas y Centroamérica. El hermoso plumaje de la cola de los machos de color verde metálico ha sido objeto de codicia a lo largo de la historia. De plumas de quetzal se hacían penachos que hacían palidecer de envidia a los qu eno los poseían y por ello eran objeto de tributo de los pueblos sojuzgados al imperio de los aztecas.
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