Las modernas vías de comunicación siguen, en la parte occidental de Chiapas, el trazo de muchos caminos de herradura que comunicaban las grandes haciendas y los múltiples pueblos de los valles de Cintalapa y Ocozocoautla con Tuxtla Gutiérrez.
Estos antiguos caminos eran recorridos con carretas jaladas por bueyes como la que representa la escultura que se ubica en el acceso poniente de la capital de Chiapas.
Finca La Trinidad
A la salida de Tuxtla Gutiérrez rumbo al poniente, desde el camino, ya que el acceso no está permitido, el visitante puede apreciarla antigua finca La Trinidad
.
Se conserva su casa grande de amplio corredor y recias columnas y su pequeña capilla de tejado de dos aguas. Es un monumento a la antigua vidarural de los antiguos valles de Chiapas en plena área metropolitana de Tuxtla Gutiérrez.
Cruz Ancha
En un paisaje marcado por blancuzcas formaciones de selvas bajas sobre rocas calcáreas, en los lomeríos de Berriozábal, colinas separadas por pequeñas barrancas, recorridas por arroyos temporales, nace el río Sabinal, un afluente del Alto Grijalva, el último que recibe antes de entrar al Cañón del Sumidero que forma en el fondo de una pequeña y reseca barranca, una suerte de oasis. Entre viejos y hermosos ejemplares de sabinos o ahuehuetes, forma un delicioso lugar de pequeñas cascadas y albercas naturales de una frescura inusitada en una región castigada frecuentemente por las altas temperaturas. En zoque, este pequeño río recibía el nombre de Quitzimbak, "arroyo de los sabios".
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Ocozocoautla
Los llanos de Coita, llamada oficial-mente Ocozocoautla, son el escalón que comunica los valles de Cintalapa-Jiquipilas y de Tuxtla, en estrecha relación con las montañas del norte de Chiapas. Ocozocoautla presenta varios motivos de interés: el templo colonial de San Juan, su fiesta de carnaval, sus tallas en madera, los vestigios arqueológicos y, rumbo a la Sima de Las Cotorras, un paisaje insólito y en peligro, semejante a un derrame volcánico pero hecho, en realidad, de rocas areniscas descubiertas por la erosión y que adquieren varias tonalidades a lo largo del día. Un complemento de potreros, cactos y vegetación característica de la selva baja caducifolia, es decir la que pierde sus hojas en tiempo de seca, adorna este lugar cruzado por innumerables aves, uno de los parajes de más antiguo poblamiento en Mesoamérica. Rastros de ello se han encontrado en las cuevas de la s paredes calcáreas que comparten este escenario.
Ocuilapa
Este pueblo cafetalero merece una vi-sita no sólo por las posibilidades de observación del paisaje de montañas y pequeñas cascadas, sino también por su producción alfarera. Algunas mujeres del poblado crean grandes ollas y cántaros manteniendo viva una tradición milenaria zoque.
Sima de Las Cotorras
Ubicada a 40 kilómetros de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez la Sima de Las Cotorras es parte del largo muestrario cárstico de Chiapas. Es una extraordinaria formación natural cercana al Cañón Río La Venta. Se abre el exterior por una boca de más de 160 metros de diámetro y una profundidad de 140 metros, ofreciendo al fondo la visión de una selva perdida y exuberante en con-traste con el entorno más reseco. Su nombre indica, desde luego, quiénes son sus más ruidosas habitantes: varios miles de inquietas y gritonas cotorras que efectúan graciosos vuelos en espiral para salir a la superficie. Se trata de una dolina es decir una antigua gruta que sufrió el derrumbe de su bóveda por la constante erosión del agua en la roca caliza. Encontramos vestigios de pinturas rupestres que antiguos habitantes de la región plasmaron en los bordes de la sima, obras de posible significado religioso que los visitantes más acuciosos Iogran observar. Para un buen descenso a la Sima de Las Cotorras es necesario contar con experiencia y equipo adecuado.
En los alrededores de la fosa abunda el nanche, uno de los arbustos propios de la selva baja que da una frutita redonda, pequeña, carnosa y amarilla que se come cruda o en dulce y curtido. Refrescos, licores y helados también re-producen su sabor, un inolvidable sabor característico de los valles chiapanecos.
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Parque Laguna Bélgica
Ubicado en el kilómetro 18 del camino de Ocozocoautla a Malpaso y a poco más de una hora de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, capital del estado de Chiapas, se encuentra situado el Parque Educativo Laguna Bélgica creado con pro-pósitos pedagógicos para las escuelas estatales con el fin de mejorar la educación en ciencias naturales de las generaciones presentes y futuras e incrementar la conciencia del valor de los recursos naturales; el parque es pionero en su género en Hispanoamérica. Las casi 42 hectáreas del parque, cubiertas en su mayor parte de abundante selva alta, siempre verde, constituyen prácticamente una isla en medio de terrenos cultivados y de pastizales. Aunque predominan el roble y otras especies semitropicales en su mayoría maderables, hay una abundancia de arbustos y árboles frutales silvestres que explica la presencia de una rica fauna menor e innumerables aves. El nivel del terreno oscila entre 850 y 915 metros sobre el nivel del mar y la topo-grafía es variada, siendo ésa una de las principales características que hacen que el lugar sea apto para un turismo ecológico de bajo impacto.
Este parque tiene varios senderos de diferentes longitudes y es uno de los lugares que más fácilmente permite el acceso a la riqueza de las selvas. Ropa cómoda, calzado adecuado, repelente, y bloqueador solar son recomendables.
Reserva de la Biosfera Selva El Ocote
Delineada por la larga cordillera calcárea de la Sierra de las Veinte Casas, cuenta con casi 50 mil hectáreas y fue creada en 1982 para preservar la flora y fauna de la región norte del estado. La vegetación predominante son árboles que alcanzan los 20 metros de altura, sobre un suelo extremadamente delgado, imposible para las prácticas agrícolas, no así para la naturaleza que tiene sobre él a más de 65 especies de árboles de gran altitud. Como parte del paisaje, las fosas o simas se encuentran con insuperable camuflaje de vegetación, siendo la que se encuentra en el ejido La Lucha, de 240 metros de profundidad, la que guarda la selva de manera intacta. Conviven a la par caobas, chicozapotes y mojús, micos de noche, jaguares, pumas, águilas arpías y monos araña, completando la rica variedad natural que presenta esta reserva que incluye al Cañón Río La Venta y zonas arqueológicas zoques todavía resguardadas por la jungla.
La observación de los jardines colgantes que forman las orquídeas y bromelias sobre los altos árboles, el placer de escuchar los sonidos de más de cuatrocientas especies de aves e identificar las huellas de más de cien especies de mamíferos son algunos de los alicientes de la visita a la reserva. Se requiere de equipo especial, buenas condiciones físicas, guía y autorización de las autoridades correspondientes.
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Embalse de Malpaso
La región zoque está dominada por la presencia del embalse de Malpaso. Se trata de un paisaje creado por el hombre al apresar las aguas del río Grijalva, llama-do allí Mezcalapa. El lago artificial es una masa líquida de orillas muy recortadas que penetra en pequeñas bahías y forma islas en las cimas de los cerros más altos. Debajo de las aguas quedaron no sola-mente los rápidos del río sino también manantiales termales, selvas, animales, tierra de cultivo, zonas arqueológicas y el histórico pueblo de Quechula, cuya espectacular iglesia del siglo XVI reaparece cuando bajan las aguas.
Cascada del Aguacero y Cañón Río La Venta
La Reserva de la Biosfera Selva El Ocote se asoma al oeste hacia el Cañón Río La Venta, recorrido por el río homónimo, al que se precipitan en forma de cascada ríos subterráneos que salen a la superficie. Uno de ellos es el que forma El Aguacero, tenues chorros que se despeñan por las altas paredes del precipicio. Dentro del cañón, varias cuevas sirvieron de refugio a antiguas comunidades humanas. Las cuevas, altos acantilados, rápidos en el río y la selva intacta, hacen del Cañón Río La Venta, uno de los mejores lugares para el turismo de aventura en Chiapas. Su visita, exceptuando la casca-da El Aguacero, requiere condición física, equipo especial y guías.
Valle de Cintalapa y Jiquipilas
El amplio valle de Cintalapa y Jiquipilas es una de las regiones más prometedoras para el turismo rural en Chiapas. La erosión ha marcado su paisaje con la creación de peculiares formaciones topo-gráficas como el llamado cerro de La Chumpa, parte muy importante de la geografía sagrada de los zoques, que lo consideraban la morada de la diosa Jantepusi-Ilama.
No por casualidad, el centro ceremonial de Mirador, avanzada teotihuacana en el centro de Chiapas, se erigió a sus pies. Al este del cerro, en la serranía del Estoraque, todavía hoy se produce un ritual anual de origen no estudiado y que también vincula el paisaje con lo sacro. Se trata de la recolección de hojas de espadaña hecha por los cofrades de los pueblos de Terán y Suchiapa, ambos cercanos a Tuxtla Gutiérrez. La espadaña es un fósil viviente pues ya existía en la Tierra en la era de los dinosaurios. No se sabe qué es lo que mueve a las peregrinaciones a buscarla, pero sí se sabe que algunos ejemplares de esta planta tienen más de 2 mil años de existencia.
Por todo el valle hay restos de las antiguas fincas coloniales y decimonónicas, algunas en ruinas, otras como centros de colonias ejidales y otras más de propiedad privada, para las cuales hay que solicitar permiso a sus propietarios para poder realizar la visita.
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Haciendas del valle
Ejemplos de ellas son las ruinas de la finca Santa Lucía en Jiquipilas, aprisionadas por los árboles; Las Cruces que conserva una hermosa capilla o Macuilapa, una de las más antiguas mencionada por los cronistas coloniales. De la del Rosario quedan la casa grande y la graciosa fachada de su capilla, mientras La Valdiviana destaca en el paisaje por su alta chimenea.
Otros ejemplos relevantes son las fincas El Zapote, La Razón, La Selva, El Carmen y Llano Grande que posee una de las mejores capillas. De la tinca Santiago, lugar de nacimiento del poeta Rodulfo Figueroa, el más importan-te del siglo XIX en Chiapas, permanecen las ruinas de la capilla. En la cabecera municipal de Cintalapa, se encuentra la Galería Municipal de Arte, que exhibe sobre todo, la producción artística contemporánea de la región.
La Providencia
Después de pasar por el lago artificial de Tolán o Rosendo Salazar, un camino secundario se interna por los bosques de la sierra hasta La Providencia, funda-da en 1872 como fábrica textil y uno de los ejemplos más relevantes de la arquitectura para la producción del Chiapas porfirista; el conjunto incluye la casa principal, la tienda de raya, la administración, algunas partes de los talleres y las viviendas para los trabajadores. Ahí
se produjo en 1907 la primera huelga de la historia chiapaneca y también se filmó una de las primeras películas ro-dadas en Chiapas: Rincón brujo (1949), dirigida por Alberto Gout, director también de Aventurera y nacido precisamente en La Providencia.
Reserva de la Biosfera de La Sepultura
La zona central de la Sierra Madre constituye una larga cadena de altitud creciente rumbo al sureste, con frecuencia corona-da de nubes. Su apariencia compacta es interrumpida por algunos pasos que des-de la época prehispánica fueron utiliza-dos para la migración v el comercio entre la costa y la cuenca del Alto Grijalva. Uno de esos pasos es el de La Sepultura, tenebroso nombre que designa al paisaje que es recorrido por una de las carrete-ras más sinuosas de México, pero también más espectaculares pues reúne la belleza del relieve, la llanura costera a sus pies, el todavía cercano mar y una vegetación ahora preservada dentro de los límites de una reserva ecológica, con una extensión de 67 mil 309 hectáreas y siete tipos diferentes de vegetación: bosque lluvioso de montaña, bosque de niebla, chaparral de niebla, bosque de pino-encino, bosque de pino-encino-liquidámbar, selva mediana subperennifolia y selva caducifolia. Esta variedad ecológica está vinculada ala diversidad climática pues se pasa de la frescura de los bosques de pino al intenso calor.