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Haciendas de Chiapas, hitos del siglo XIX que aportan al turismo

mar, 12 de may de 2015|Compartir:
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El turismo rural tiene como principal aliciente la visita a las antiguas haciendas o fincas que constituyen hitos en la historia de Chiapas de la Colonia y el siglo XIX, además de ser parte importante del patrimonio construido del estado.
De acuerdo con datos turísticos, el valle de Cintalapa es especialmente rico en grandes casonas de amplios corredores, altas chimeneas, recoletas capillas. Aunque gran parte de las fincas son de propiedad privada, la hospitalidad de los chiapanecos le permitirá acercarse a un capítulo muy importante del desarrollo histórico de los pueblos de Chiapas. El Zapote. Durante el siglo XIX esta hacienda tuvo un gran esplendor porque se dedicó a la explotación del henequén, tuvo numerosos trabajadores unidos a ella. La casa grande con el tiempo ha sufrido modificaciones y está muy bien conservada, pues sigue siendo habitada, es un espacio tranquilo ideal para relajarse, decorada con buen gusto, los corredores son amplios con columnas sin arcos. Materiales como el adobe, ladrillo, madera y teja, te transportarán en el tiempo. La Valdiviana. Es la Hacienda más famosa del Valle de Cintalapa, situada a pocos minutos de la ciudad, fue un extenso latifundio que perteneció inicialmente a Bartolomé de Valdivia, quién la nombró La Valdiviana, para perpetuar así su apellido. Por la extensión que tuvo, esta hacienda fue muy productiva, en ella se cultivó el henequén que fue el producto industrial más explotado en las últimas dos décadas del siglo XIX y principios del siglo XX. Se distingue por la belleza de sus instalaciones, el confort, y su magnífico servicio, cuya calidez hará que te sientas como en casa, además podrás admirar la capilla, totalmente restaurada dedicada a la virgen. Frente a la casa podrás observar la tradicional majada o patio exterior que comúnmente tenían las haciendas así como la cruz atrial a unos 20 metros de distancia. La Providencia. Durante el siglo pasado esta hacienda tuvo su mayor auge y esplendor debido a que se dedicó a la explotación de henequén; actualmente sus propietarios se dedican a la ganadería. Al llegar, parecerá que el tiempo se detuvo, ya que se conservan vestigios de lo que fue la fábrica donde se procesó el henequén y parte de la antigua chimenea, formando su peculiar arquitectura de estilo Neoclásico. Las Cruces. Esta hacienda es ahora una pequeña y bien conservada propiedad dedicada a la ganadería, anteriormente se ocupo de la agricultura a gran escala. El interior de la ermita es pequeño, de estilo neoclásico, con piso de ladrillo y techo de madera, da la sensación de que el tiempo no ha pasado; aquí mismo podrás ver una estatua de San Martín. La casa grande es de rectangulares dimensiones y muy amplia, en escucharás los sonidos de la naturaleza, poco a poco olvidarás tus preocupaciones, para dejarte envolver en la sombra de los árboles y el corredor te invitará a contemplar su extraordinario escenario.

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