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Toniná reabre sus puertas y revitaliza el turismo arqueológico en Ocosingo
La Zona Arqueológica de Toniná, en Ocosingo, Chiapas, reabrió oficialmente al público el 21 de marzo de 2026 tras más de dos años de cierre por un conflicto agrario. El sitio, que alberga una de las pirámides más grandes de México, regresa como destino ineludible del turismo arqueológico en el sureste del país.
El 21 de marzo de 2026, coincidiendo con el equinoccio de primavera, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), devolvió al público la Zona Arqueológica de Toniná. El sitio había permanecido cerrado desde finales de 2023 a causa de un conflicto con particulares por terrenos dentro de su poligonal. La solución llegó en diciembre de 2025, cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto que declaró de utilidad pública la recuperación de más de 9 hectáreas dentro de la zona de monumentos. En marzo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum formalizó la expropiación de 9.22 hectáreas, despejando el camino para la reapertura.
Previo al regreso de los visitantes, equipos del INAH junto con brigadas del Gobierno de Chiapas, el Ayuntamiento de Ocosingo y miembros de la sociedad civil realizaron trabajos integrales de limpieza, mantenimiento y conservación. Las intervenciones abarcaron el juego de pelota, el Templo de la Guerra, las principales plataformas de la Acrópolis, la plaza central y los accesos. Además, se instaló un puente provisional de madera para facilitar el ingreso y se rehabilitaron la infraestructura operativa, las áreas de servicio y el sistema eléctrico en puntos clave del recinto.
Toniná no es una zona arqueológica convencional: es una ciudad-montaña. Su acrópolis, construida sobre una colina modificada artificialmente, alcanza los 74 metros de altura a través de siete plataformas y 260 escalones, superando en elevación a la Pirámide del Sol en Teotihuacán. El complejo alberga 97 edificios y 38 tumbas, además de espacios de gran valor simbólico como el Palacio de las Luciérnagas, el Mural de las Cuatro Eras y el Templo del Espejo Humeante en su cúspide. Los trabajos de investigación están a cargo del arqueólogo Juan Yadeun, cuyos hallazgos se exhiben en el museo de sitio.
El acceso al sitio es gratuito para los residentes del municipio de Ocosingo, quienes deben presentar identificación oficial vigente que acredite su domicilio, conforme a la Ley Federal de Derechos. Para el resto de los visitantes, se estima un costo aproximado de 80 pesos mexicanos, aunque se recomienda consultar los portales oficiales del INAH para conocer las tarifas y horarios vigentes antes de planear la visita. El horario de operación es de 08:00 a 17:00 horas.
Llegar a Toniná es sencillo: el sitio se ubica a 14 kilómetros de la cabecera municipal de Ocosingo y a unos 10 kilómetros del centro de la ciudad. Desde San Cristóbal de las Casas el trayecto es de aproximadamente dos horas por la carretera federal 199; desde Palenque, entre dos horas y media y tres horas. Para hospedarte en la región, puedes considerar opciones como el Axkan Arte Palenque, el Misión Palenque o el Chablis Palenque. También existen colectivos que parten frecuentemente desde el mercado de Ocosingo y dejan a los pasajeros directamente en la entrada de la zona. Para quienes viajan en automóvil, el acceso es por carretera estatal hacia la selva desde la cabecera municipal.
La reapertura abre además la posibilidad de combinar Toniná con otros atractivos de la región: cascadas, rutas de ecoturismo y la propia ciudad de Ocosingo, que avanza como polo turístico emergente con proyectos que integran responsabilidad social y la filosofía del buen vivir. Chiapas consolida así su posición como uno de los destinos arqueológicos más ricos de México, donde la grandeza de la civilización maya se descubre en un entorno de selva y montañas que pocas regiones del mundo pueden igualar.
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