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Selva Lacandona: esfuerzos de reforestación y conservación protegen el mayor pulmón verde del sureste mexicano

La Selva Lacandona, el remanente de selva tropical húmeda más extenso de México y uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad de Mesoamérica, es escenario de iniciativas de reforestación y conservación que buscan restaurar su cobertura arbórea y fortalecer la protección de sus especies endémicas. Estas acciones, impulsadas por el gobierno estatal, comunidades indígenas y organismos federales, posicionan a la región como un referente del turismo sostenible en Chiapas.
Con cerca de 1.8 millones de hectáreas distribuidas principalmente en Chiapas y con proyección hasta zonas de Belice y Guatemala, la Selva Lacandona forma parte del macizo forestal tropical húmedo más grande de Mesoamérica, conocido como la Selva Maya. Su valor biológico es excepcional: según datos de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural de Chiapas (SEMAHN), alberga 625 especies de mariposas, 114 de mamíferos, 345 de aves y 84 de reptiles, además de 3,400 especies de plantas.
Entre las especies emblemáticas que habitan este ecosistema se encuentran el jaguar, el tapir centroamericano, la guacamaya roja y el quetzal, varias de ellas en peligro de extinción. La selva cumple además una función hidrológica de primer orden: la Cuenca del río Usumacinta, que nace en esta región, aporta junto con la Cuenca del Grijalva el 30% del agua dulce del país.
Frente a amenazas como la tala clandestina, los incendios forestales y la expansión de la frontera agrícola, el Programa de Pago por Servicios Ambientales, impulsado mediante un convenio entre la SEMAHN y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), ha sido uno de los mecanismos más eficaces para frenar la deforestación. A través de este esquema se han conservado más de 9,000 hectáreas en comunidades como Lacanjá Chansayab, Nahá, Puerto Bello Metzabok y Frontera Corozal, beneficiando directamente a más de mil familias locales.
Las comunidades mayas lacandonas, reconocidas como guardianes históricos de la selva, participan activamente en tareas de conservación: producción de plantas en viveros comunitarios, apertura de brechas cortafuego, monitoreo biológico y vigilancia forestal. Este modelo de gestión comunitaria ha demostrado que la participación indígena es indispensable para la sostenibilidad a largo plazo del ecosistema.
Para el viajero consciente, la Selva Lacandona ofrece una experiencia de ecoturismo de alto valor que incluye:
- Senderos interpretativos en entornos de selva primaria.
- Avistamiento de fauna silvestre, incluidas especies en peligro de extinción.
- Visitas a sitios arqueológicos mayas en entornos selváticos.
- Participación en jornadas de reforestación organizadas por centros comunitarios como Tres Lagunas.
Estas actividades no solo enriquecen la experiencia del visitante, sino que contribuyen directamente a la conservación de uno de los patrimonios naturales más importantes de México y de toda Mesoamérica.
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