Noticias

/Noticias/Chiapas fortalece el monitoreo de biodiversidad en la Selva Lacandona con tecnología y participación comunitaria

Chiapas fortalece el monitoreo de biodiversidad en la Selva Lacandona con tecnología y participación comunitaria

mié, 6 de may de 2026|Compartir:
Cascadas en Selva Lacandona

Instituciones académicas, organismos federales y comunidades indígenas de Chiapas impulsan nuevas estrategias de monitoreo de la biodiversidad en la Selva Lacandona, incluyendo el uso de tecnología de precisión para rastrear poblaciones de aves y otras especies en uno de los ecosistemas tropicales más ricos de México.

La Selva Lacandona es considerada uno de los pulmones biológicos más importantes de Mesoamérica. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), este ecosistema concentra el 33% de las especies de aves de México, el 25% de los mamíferos, el 15% de la flora y el 40% de las mariposas diurnas del país, todo ello en menos del 1% del territorio nacional. En sus bosques sobreviven especies emblemáticas en peligro de extinción como el jaguar, el tapir centroamericano, la guacamaya roja y la tortuga blanca. La región alberga hasta el 10% de la biodiversidad mundial, lo que la convierte en un punto crítico para la conservación global.

Ante la presión que ejerce la deforestación sobre este ecosistema, que según datos de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural de Chiapas (SEMAHN) pierde alrededor de 3,000 hectáreas al año por causas como la tala clandestina, la ganadería extensiva y el avance del monocultivo, diversas iniciativas han apostado por el monitoreo sistematizado como herramienta clave de conservación. La CONABIO implementa el sistema MAD-Mex para generar cartografía sistemática de alta resolución sobre la dinámica de la Selva Lacandona, con una exactitud superior al 96% para la identificación de cambios en la cobertura forestal.

Entre los proyectos más destacados se encuentra el trabajo que realizan investigadores de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) en colaboración con la CONABIO y la Universidad de Stanford, orientado al monitoreo de mamíferos, aves, insectos y roedores en sitios conservados y degradados de la selva. Investigaciones de la UNICACH han determinado la importancia del Árbol Ramón (Brosimium alacastrum) como indicador de la calidad del ambiente en la selva, ya que solo se encuentra en sitios donde la vegetación está conservada. Paralelamente, iniciativas comunitarias como Jaguardianes, activa en nueve ejidos del municipio de Marqués de Comillas, han capacitado a pobladores locales para operar cámaras trampa y registrar la presencia de fauna silvestre, generando datos que complementan la investigación científica formal.

El uso de tecnología aérea no tripulada representa una de las líneas de exploración más prometedoras para el monitoreo de grandes extensiones de selva con mínimo impacto humano. Los drones equipados con cámaras de alta resolución y sensores especializados permiten cubrir zonas de difícil acceso, detectar cambios en la cobertura vegetal y rastrear patrones de movimiento de fauna de manera no invasiva, complementando los métodos tradicionales de observación en campo como el fototrampeo, que ha permitido registrar la presencia de jaguares y otras especies en la región.

La participación de las comunidades indígenas mayas lacandones es un eje central en los programas de conservación de la región. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) ha reconocido a los pueblos lacandones como guardianes de la selva, entregando apoyos del Programa de Pago por Servicios Ambientales. Jóvenes de comunidades como Lacanjá Chansayab, ubicada dentro de la Reserva de la Biosfera Montes Azules, llevan años registrando avistamientos de aves rapaces, grandes felinos y otras especies indicadoras del estado del ecosistema, con el acompañamiento de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). El Programa Especial para la Conservación, Restauración y Aprovechamiento Sustentable de la Selva Lacandona (PESL) de CONAFOR ha logrado articulación de políticas públicas que han contribuido a la disminución de las tasas de deforestación en distintos ejidos de la región.

La Selva Lacandona se extiende sobre siete áreas naturales protegidas: las reservas de Montes Azules, Lacan-Tun, Bonampak, Yaxchilán, Chankin, Nahá y Metzabok. De acuerdo con datos de CONABIO, en el norte de la reserva de la biosfera Montes Azules la deforestación se ha reducido un 80% durante los últimos años gracias a esquemas de manejo de vegetación y opciones productivas sustentables para los habitantes. Su conservación es también estratégica para el abasto de agua dulce del país, ya que la cuenca del río Usumacinta, que atraviesa esta región, aporta junto con la cuenca del Grijalva el 30% del agua dulce de México.

¿Qué te pareció esta noticia?

0.00 votos

Comentarios

Inicia sesión para dejar un comentario

Iniciar sesión →