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Chiapas refuerza la protección de la Selva Lacandona con programas de conservación y turismo sostenible

La Selva Lacandona, uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta, es el centro de una creciente estrategia de conservación en Chiapas que combina acuerdos institucionales, participación comunitaria y turismo responsable. Las acciones buscan proteger sus más de nueve mil hectáreas de cobertura forestal mientras generan oportunidades económicas para las comunidades indígenas que la habitan.
La Selva Lacandona alberga una de las concentraciones de biodiversidad más altas de México y América Latina. Según datos de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural de Chiapas (SEMAHN), en esta región se registran 625 especies de mariposas, 114 de mamíferos, 345 de aves y 84 de reptiles, además de más de 3,400 especies de plantas. Su conservación es, por tanto, una prioridad tanto ambiental como cultural para el estado.
En ese marco, la SEMAHN y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) han impulsado convenios de colaboración con comunidades de la región lacandona para la instrumentación del Programa de Pago por Servicios Ambientales. Este esquema de fondos concurrentes beneficia directamente a más de 1,720 personas en comunidades como Lacanjá Chansayab, Nahá, Puerto Bello Metzabok, Caribal Ojo de Agua Chankin, Frontera Corozal, Nueva Palestina y Canán, todas ubicadas en el municipio de Ocosingo.
Los recursos del programa, que superan los 9.5 millones de pesos, se destinan a actividades concretas de conservación: instalación de viveros comunitarios, vigilancia forestal, monitoreo de fauna silvestre, talleres de educación ambiental, mantenimiento de brechas cortafuego y producción de plantas en viveros comunitarios. De esta manera, los propios habitantes se convierten en los principales guardianes del ecosistema.
La dimensión turística también forma parte de la estrategia regional. La Selva Lacandona cuenta con una creciente oferta de ecoturismo y turismo de naturaleza, con comunidades que ofrecen experiencias de observación de flora y fauna, recorridos por ríos y cañadas, y vivencias culturales vinculadas a la cosmovisión de los pueblos lacandones. Este modelo de turismo experiencial busca generar ingresos locales sin comprometer la integridad del ecosistema.
La Selva Lacandona representa uno de los activos naturales más valiosos del sur de México. Para los viajeros interesados en el ecoturismo, la naturaleza y las culturas originarias, la región ofrece una experiencia única que combina biodiversidad excepcional, paisajes monumentales y comunidades comprometidas con la conservación de su territorio.
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