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Chiapas certifica a sus cocineras tradicionales y apuesta por la gastronomía como motor del turismo cultural

La primera generación de cocineras y cocineros tradicionales certificados, la proyección en ferias europeas y la riqueza de ingredientes como el chipilín, el cacao y el pozol colocan a la cocina chiapaneca como uno de los grandes atractivos del turismo cultural en México.
Chiapas vive un momento clave en la valorización de su patrimonio culinario. En junio de 2025, la Secretaría de Turismo del estado entregó los primeros certificados oficiales a 18 cocineras y cocineros tradicionales de la región centro, un hecho sin precedentes que reconoce con validez formal los saberes empíricos transmitidos de generación en generación. El evento reunió a representantes de municipios como Tuxtla Gutiérrez, Chiapa de Corzo, Tecpatán y Copainalá, y marca el inicio de un programa que se extenderá progresivamente a otras regiones del estado.
La secretaria de Turismo de Chiapas, María Eugenia Culebro Pérez, ha subrayado que la intención central de esta iniciativa es preservar la identidad culinaria chiapaneca y dignificar el trabajo de quienes son sus principales guardianas. La cocina de Chiapas se distingue por una extraordinaria diversidad de ingredientes endémicos: el chipilín, hierba silvestre presente en tamales y sopas; el cacao en sus formas ancestrales como el tascalate y el pozol; el maíz criollo en sus múltiples variedades; y platillos emblemáticos como el asado coleto de San Cristóbal de las Casas o el cochito horneado típico de la región centro.
Con miras al mercado internacional, la Secretaría de Turismo de Chiapas ha confirmado presencia en ferias turísticas europeas en 2026, con participación prevista en eventos de Londres y España. Este esfuerzo de promoción exterior se suma a la campaña "Extraordinario por Naturaleza", que combina arqueología, naturaleza, cultura viva y gastronomía en una propuesta integral dirigida tanto al turista nacional como al extranjero.
En paralelo, el proyecto Mequé avanza como un espacio de encuentro cultural y culinario con aspiraciones de posicionarse como un referente similar a la Guelaguetza de Oaxaca, con el objetivo de generar derrama económica y mejorar la ocupación hotelera en temporadas no vacacionales. La apuesta es que el visitante no solo llegue a Chiapas por sus cascadas o sus zonas arqueológicas, sino que encuentre en la mesa una razón igualmente poderosa para quedarse más tiempo.
El contexto es favorable: Chiapas cerró 2025 con 5.8 millones de visitantes, una cifra histórica, y proyecta un crecimiento del 10% en la captación de turistas para 2026. En ese escenario, la gastronomía se consolida como un eje estratégico que conecta comunidades rurales, productores locales y viajeros en busca de experiencias auténticas, convirtiendo cada platillo en una puerta de entrada a la historia y la identidad del estado.
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